Narra Andrea:
Otro día normal en la escuela, como siempre la profesora de biología hablando de cosas insignificantes para mí, solo escuchaba el suave hilo de su voz, pues no estaba prestando demasiada atención.
En mi mente perturbaba la idea de pasar más tiempo con Ricky, y eso me hacía querer pensar en otra cosa, pero dados el caso, cada vez que intentaba prestar atención a clase para evadirme de mis pensamientos, era en vano, la idea de fantasear con los ojos de Ricky me parecía mucho más entretenida, aunque me odiara a mí misma por hacerlo.
A veces tenía miedo de pensar demasiado fuerte, por si Zayn escuchaba mis pensamientos, pero eso iba contra los límites de la naturaleza.
Por fin sonó el timbre de la clase, hora de la comida, y lo último que quería era estar con Zayn, no ahora, no después de haberme pasado toda una hora fantaseando con los ojos de un chico que no era mi novio. Tampoco quería ver a Ricky, lo único que quería era estar en mi cuarto y por una vez en toda la mañana no pensar en nada.
Decidí irme a comer a mi casa, así evitaría encontrarme con los inquietantes ojos de Zayn, que si al encontrarse con los míos los notaba extraños, querría obtener respuesta, y no estaba lista para responder a ese: "¿Qué te pasa?" que saldría obiamente de su dulce boca.
Metí los libros en la mochila un poco nerviosa, con ligeras prisas, ya que la idea de encontrarme con Zayn me provocaba una extraña sensación en el cuerpo, la verdad no tenía nada que ocultar, los pensamientos quedan en la mente, pero algo en mí no le apetecía verlo.
Fui directa a la puerta con la intención de no despedirme de mis amigas, pero fue en vano, no me libré del interrogatorio de "¿A dónde vas tan rápido?" pero supe manejar la situación y librarme pronto de ellas.
Lo más difícil fue Zayn, más bien imposible. Salí de la clase con intención de dirigirme hasta la puerta de salida del instituto e irme a casa lo más pronto posible, pero Zayn estaba parado en la puerta, posiblemente esperándome, no podía pasar por su lado sin más. Cuando estaba a pocos metros de él se dio la vuelta, sus grandes ojos me miraron buscando una posible sonrisa por mi parte, él lo hacia al modo grandioso, sus ojos brillaban, enseñaba sus perfectos dientes, que lucían más blancos al lado de su piel oscura, los rasgos de la sonrisa se le extendían casi a los ojos, lo que hacía formar una perfecta mezcla entre adorable y peligroso, aún se notaban marcas de las heridas en los puños y vestía unos jeans claros, a juego con una camiseta blanca que resaltaba su perfecto cuerpo, y una chaqueta de cuero que le daba el toque "varonil" a juego con la moto.
-Hola.-Dijo casi sin dejar de sonreír.-¿Vas a comer en el instituto o..?- No le deje terminar la frase, rápidamente dije.
-No, no, me voy a casa, emm... no me siento bien, creo.. que estoy incubando algo.- Fue lo primero que se me vino a la cabeza, y pareció bastante convincente.
-¿Estás bien? No pareces mareada.
-Mi piel es morena Zayn.-Reí.-Nunca parezco mareada.
-Bueno, ¿Quieres que te lleve a casa? Puedo hacerte de comer y así descansas..-La verdad, en cualquier otra ocasión me hubiera encantado su atención, y lo tierno que podía ser que me cuidara mientras estaba enferma, pero en este caso no estaba enferma, y necesitaba estar sola.
-No, no, de verdad, prefiero descansar sola.-Mi voz sonaba apagada.
-Por lo menos déjame llevarte a casa.- Asentí. Zayn apartó un mechón de pelo de mi rostro, dejando rastros de su tacto por mi mejilla, aunque Ricky perturbara mi mente, aún seguía sintiendo ligeros escalofríos cuando la piel cálida de Zayn se ponía en contacto con mi cuerpo. Ahora la idea de que Zayn se quedara en casa con migo no parecía tan mala, pero sabía que después me arrepentiría, a si que decidí no decirle nada.
Andamos hasta su moto, con un poco de descohordinación fingida por mi parte. Me ofreció uno de los cascos, últimamente siempre llevaba dos, desde que nuestra relación había cogido más ritmo. Lo inscrupté en mi cabeza, y él me ayudo a atarlo, rozó ligeramente otra vez mi mejilla, y me hizo estremecer hasta las piernas.
-Gracias.-Murmuré.
No dijo nada, solo sonrió, pero con menos intensidad que la vez anterior, se subió a la moto e hizo un gesto para que yo hiciera lo mismo. Una vez subida me agarré fuerte a él, me estaba transmitiendo todo el calor de su cuerpo, y yo lo agradecía, pues tenía un poco de frío. El viento causado por la mono y el calor del cuerpo de Zayn hacían una combinación perfecta, estaba tan cómoda que me entraba sueño. Mis manos estaban posadas en su adomen, agarrándolo con fuerza para evitar caerme, pude notar sus perfectas adominales a mi tacto, cuando movía mis manos hacia arriba y abajo para notar su perfecto cuerpo bajo ellas, el parecía estremecer, dejé de hacerlo, pues le distraía de la carretera, y lo que menos quería era tener un accidente.
Llegamos a mi casa, me bajé de la moto con ayuda de Zayn, me miraba de una manera extraña, sus ojos parecían tener demasiados sentimientos, y quererlos expresar todos a la vez, lo cual resultaba imposible.
Me miraba con deseo, pero no ningún tipo de deseo sexual, con deseo de que yo le amara tanto como él lo hacía, creo que fue la primera vez que me di cuenta de lo importante que yo era para Zayn, y de lo mucho que deseaba tenerme entre sus brazos. Odié la idea de tener a Ricky en la cabeza, y me planteé de nuevo invitar a Zayn a pasar, pero no, necesitaba estar sola.
De alguna manera quería hacerle saber que le quería, casi tanto como él a mí, pero nada en mi parecía estar por la labor.
Ya en la puerta de mi casa me puse de puntillas para besarlo, el me agarró de la cintura y rozó sus labios con los míos ligeramente.
***
Mi estomago no parecía querer llenarse, y la comida se me había quemado, debido a las distracciones que me causaban Ricky y Zayn, a si que se puede decir que no comí mucho en el almuerzo, a la hora del almuerzo nunca estaban mis padres, a si que yo me tenía que preparar la comida, la verdad no estaban mucho por casa, confiaban en nosotros, sobre todo en Liam, aunque fuera un chico, y mayor que yo, era muy responsable, en lo único que desobedecía a mi madre era en su extraña manía de comer la sopa con el tenedor, mi madre siempre lo había descrito como "Tonterías de tu hermano" pero el decía que no eran tonterías y siempre tenía que aguantarlo decir sus diez razones de "Porque no usar cuchara" eran absurdas, pero me reía.
No había rastro de Liam por la casa, y ya eran casi las cinco de la tarde, se habría quedado estudiando otra vez en la biblioteca, como siempre.
Había pasado mucho tiempo desde que Zayn me dejó en casa, y mis ideas seguían sin aclararse, decidí ir al colegio a ver entrenar a las chicas, así poder despejar un poco mis ideas, y centrarme en mi vida social.
Caminé hasta el colegio, el aire era bastante fresco, pero el sol lucía igual de intenso que esta mañana.
Al subir las escaleras hasta el patio divisé a las personas que estaban allí, no había rastro de Zayn, mejor, así no tendría que estar lamentándome a cada momento por tener a otro chico en la cabeza. No se me pasó por la cabeza que la presencia de Zayn no era lo peor que podía pasar, mientra me acercaba a las chicas las siluetas de los chicos que estaban con ellas se me hizo más visible, Harry estaba junto a Darcy, dándose todo el amor que podían, teniendo en cuenta que estaban rodeados de gente, Niall estaba sentado en el centro, a su lado estaba Isabella, y al otro estaba Elisabeth, que hablaba con dos chicas y un chico, su cabello rubio me resultó familiar, y me esperé lo peor, al darse la vuelta verifiqué lo que suponía. Los ojos inquietantes de Ricky recorrieron todo mi cuerpo, sin que yo pudiera evitarlo.
Me acerqué a las chicas, y casi no tuvieron tiempo de saludarme, en seguida el entrenador las llamó para que fueran a entrenar. Yo me quedé sola con Ricky , Harry y Niall, ¿Donde demonios estaba Cloeh? Ella siempre estaba aquí, viendo entrenar a las chicas, y no me hacía ninguna gracia estar a solas con Ricky, bueno, estaba Harry, pero se quedaría embobado mirando como a Darcy se le levanta la camiseta cada vez que tira a catasta, a si que es como si no estuviera y Niall estaba demasiado ocupado comiendo su bolsa de patatas extra crujientes.
Me senté en las gradas, ya que no tenía otra opción.
-¿Donde está tu novio?-Era la pregunta que estaba evitando, y la que parecía estar buscando Ricky.
-No lo se, no tenemos que ir a todos sitios juntos ¿Sabes?-Pareció ignorar mi comentario, pues sonrió pícaramente.
-Luces tan bien hoy.-Dijo recorriendo de arriba a bajo mis ajustados jeans con la mirada.
-Solo llevo una sudadera, no puedo lucir bien.-Dije con un tono entre seca y risueña.
-Pues estás hermosa.-Sus ojos esta vez se posaron en mi rostro, esperando encontrarse con los míos, pero luché para que eso no sucediera.
Estaba evitando sentir un gran escalofrio, pues eso pasaría si mis ojos se encontraran con sus profundos ojos verdes.
-Eso es mentira.-Dije con la mirada puesta a mis pies.
-No lo es.- Parecía bastante seguro de sí mismo. -Yo no miento.
Entonces ocurrió lo que estaba temiendo desde que lo vi por primera vez, mi cuerpo cobró vida con un gran escalofrío que se estiraba hasta mi nuca, mi corazón latía profundamente, y mi respiración se contraía poco a poco.
-¿Qué te ocurre? Pareces... nerviosa.-Su sonrisa era burlona.
-Estoy un poco mareada, no me siento bien.-Él rió frente a este comentario.
-¿Esa es la excusa que le has dicho a tu novio para venir aquí sola?- Será idota, ¿Como se atreve?
-No.-Él se echó a reír.
-Oh vamos, los dos sabemos que no estás enferma, y que tu novio no sabe que estás aquí.
-¿Como lo sabes?
-Lo dicen tus ojos.
-Mis ojos no hablan.
-No por sí solos, yo se leerlos.-Otro profundo escalofríos recorrió todo mi cuerpo, era impresionante como él se había dado cuenta de que no estaba enferma, y Zayn no, o al menos no me lo había dicho, aunque al llevarme a casa parecía muy convencido de ello.
-Zayn no me tiene que dar permiso para venir, además, no estoy haciendo nada malo, solo... he venido a ver entrenar a mis amigas.
-Has venido a ver a tus amigas, y te encuentras a solas con el chico que te desea profundamente.- Al decir esto último mi cuerpo no podía más, los vellos de mi nuca estaban de punta, y sentía un profundo agobio en l a respiración.
-¿Qué?-Dije con exageración.
-Oh, venga, no te hagas la sorprendida.-La verdad, si que estaba sorprendida, intuía que no miraba así a las demás chicas, pero... ¿Desearme? eso implicaba que tenía ganas de besarme, de abrazarme, y de acariciarme, por un momento fantasee con la idea de que Ricky me besara, pero me odié por ello.
-Emm... yo..-No sabía que responder, y tampoco podía, las palabras no me salían, y tartamudeaba.
-No hace falta que digas nada, no voy a ir a por tí.-Volvió a mirarme.-No mientras estés con Zayn.-Se levantó de las gradas y se puso de pie.-Él me mataría.-Me miró de arriba a bajo, sin privarse de las partes en las que debía parar la mirada.-Aunque merecería la mena.-Dijo con un tono pícaro.
Ricky se levantó y se fue, dejándome más confundida de lo que estaba hace 15 minutos.
siguela porfavor me encanta
ResponderEliminarquiero saber que paso con liam